
El sector de la construcción industrializada y la arquitectura sostenible avanzan con rapidez, pero existen proyectos cuya trayectoria técnica los convierte en auténticos manuales de aprendizaje para el sector. Un claro ejemplo es Casa Alcoba, una intervención ubicada en Alcoba de la Torre (Soria), donde se muestra la consolidación de VELUX en el sector de la iluminación natural. La obra fue galardonada con el primer premio en la categoría de Rehabilitación en el prestigioso certamen internacional Baumit Life Challenge. A día de hoy, la edificación sigue posicionándose como un modelo indiscutible de integración tecnológica en entornos históricos.
El proyecto consistió en la transformación integral de un antiguo cobertizo agrícola en una vivienda vacacional de alta eficiencia. El emplazamiento, situado junto a un castillo en ruinas y una iglesia románica, determinó la estrategia de los arquitectos. Se decidió mantener intactos los centenarios muros de piedra originales y el diseño de la cubierta con teja tradicional. El principal desafío constructivo, plenamente alineado con los valores de la Asociación Española de Construcción Industrializada (AECI), fue traducir el carácter rústico a un lenguaje contemporáneo y sostenible.
La vivienda se desarrolla de manera fluida protegiéndose dentro de la fortaleza que constituyen los gruesos muros de mampostería. En la planta baja, que se encuentra semienterrada, el diseño evoca la fuerza del campo a través de acabados rugosos. El techo de hormigón visto combina de forma limpia con un suelo de microcemento. En el núcleo de esta zona desciende un elegante módulo de madera que aloja la escalera. Este elemento abre paso a una volumetría superior de madera y vidrio donde los tabiques divisorios llegan solo a los dos metros de altura.
Para garantizar el confort térmico y la iluminación interior en una estructura tan masiva, la integración de lucernarios y ventanas de tejado VELUX resultó fundamental. Estos elementos, estratégicamente abiertos en la cubierta tradicional, introducen una gran cantidad de luz cenital en as zonas comunes. Además, permiten un diálogo visual directo en el entorno, enmarcando las vistas hacia el campanario, el castillo y el cielo castellano. Este espacio luminoso y diáfano abre la vivienda por completo hacia el horizonte, contrastando con la materialidad densa de la planta inferior.
El éxito técnico del proyecto radica en una solución de envolvente térmica que ha demostrado su efectividad a largo plazo. En las fachadas exteriores se combinó la piedra preexistente con un avanzado sistema de aislamiento térmico exterior (SATE) y poliuretano proyectado. Este planteamiento constructivo eliminó por completo los puentes térmicos. Gracias a ello, la edificación consiguió otorgar a la vivienda la máxima calificación energética A. Con casos de éxito como este, AECI reafirma el valor de la industrialización para transformar el espacio habitable respetando nuestro patrimonio rural.

